viernes, 6 de julio de 2007

La cuerda

Viernes por la tarde, mi menta empieza a ponerse en pausa. Respiro profundo e imagino lo que será correr mi maratón de los sábados. Tomo mi cuerda (la que se oculta detrás de mi saco) y empiezo a darle una vuelta y otra y otra. Me detengo. La sostengo. Mañana alrededor de las 7:00 a.m. la voy a soltar. Sálvese quien pueda (yo no).

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